El último Horch ya ha vuelto a Ingolstadt

El último Horch ya ha vuelto a Ingolstadt
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Este simpático tejano es Al Wilson, un coleccionista de coches clásicos de San Angelo, Tx, que muestra con orgullo una de las más preciadas piezas de su colección, el último y único Horch que salió de la planta de Ingolstadt en 1953.

Hace algún tiempo vimos un pequeño vídeo introductorio sobre la historia de su recuperación. Ahora, después de mucho tiempo, ha vuelto a casa para ser restaurado y darle todos los mimos que merece una pieza de colección como ésta.

Porque no sólo es el último Horch que se fabricó, tiene otra peculiaridad que lo hace aún más exclusivo. Este Horch 830 BL personalizado era el coche de empresa del doctor Richard Bruhn, director de Auto Union GmbH en 1953.

El ultimo Horch 830 BL

El doctor Bruhn necesitaba un coche de representación para sus viajes de empresa y desde el departamento de vehículos experimentales de DKW le cedieron este coche. Una limusina basada en un 1938 Horch 830 BL con algunos cambios en la carrocería y en el interior. Se contruyó en la planta de Ingolstadt, donde no se hacían estos coches, otro punto más para la exclusividad.

Pero por cosas del destino, un soldado norteamericano compró el coche y se lo llevó a los Estados Unidos. A partir de aquí, en Alemania le perdieron la pista al coche, dándolo por perdido o incluso por destruido, perdiendo toda esperanza de localizar un pedazo de la historia de Auto Union.

Por suerte, el buen criterio de Al Wilson seleccionando coches lo rescató de la prensa hidráulica. El soldado se deshizo de este especial Horch 830 BL tras quedar inutilizado por una avería en la caja de cambios, dejándolo a su suerte en un desguace. Allí, Al Wilson lo vió y aunque no conocía la marca, sabía que estaba ante algo excepcional, algo que no era un simple coche normal.

Por 500 dólares se lo llevó a casa. ¡500 dólares! No se en que época sería esto, porque no lo especifican, pero aunque fuese en la década de los ‘60 o los ‘70, sigue siendo una auténtica ganga. Un coche de representación del director de una de las empresas automovilísticas más importantes de la época no es moco de pavo.

Dada su rareza, Al Wilson se puso a investigar sobre el pasado del coche, llegando incluso a contactar con el Deutsches Museum de Munich, sin recibir ninguna respuesta positiva. Es raro, muy raro, que desde Ingolstadt no reconociesen el coche, pero aún así, decidió quedarselo.

Supongo que debido a la escasez de piezas de esta marca o quizá motivado por el elevadísimo precio que tendrían, el coche quedó aparcado en su jardín, a la buena de Dios, sufriendo el duro clima de Texas en sus carnes. Sol todo el día no debe ser bueno para una carrocería de 70 años.

Pero el enigma había que resolverlo, no podía quedar así. Sus hijos, también aficionados al coleccionismo de coches, contactaron con uno de los responsables de adquisición y restauración de vehículos de Audi Tradition, Ralf Hornung, quien enseguida reconoció el coche como el del doctor Bruhn.

El resto ya lo hemos visto en el vídeo de su rescate. Un vuelo directo a Texas, un camión y para casa. Ahora, el coche descansa en el Audi Museum Mobile, sin restaurar, expuesto como lo encontraron en el jardín de Al Wilson en San Angelo, esperando que comiencen los trabajos de restauración.

Son coches, máquinas sin vida, pero de vez en cuando da alegría ver como algunas piezas importantes de la historia del automóvil son rescatadas de su particular infierno para darles un merecido descanso, devueltos a su estado original, dejándose ver en todo su esplendor.

Una bonita historia con final feliz.

Fuente | Audi
En MotorPasion | En busca del último Horch

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