En 1896 una multa por exceso de velocidad fue noticia... porque fue la primera multa de velocidad de la Historia

En 1896 una multa por exceso de velocidad fue noticia... porque fue la primera multa de velocidad de la Historia
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La Historia de las multas de velocidad es larga, tan larga que se remonta a los albores de la automoción. En 1896 se registró la que, con toda probabilidad, fue la primera multa de velocidad de la Historia. Y como sucede con cualquier evento que ha tenido lugar en el pasado, los elementos de la Historia tienen un matiz relativo, véase el exceso de velocidad y el importe de la multa.

Si tenemos en cuenta que el vehículo en cuestión fue interceptado por un policía que conducía una bicicleta, podemos intuir que el exceso de velocidad solo era aplicable a la época: circulaba a casi ¡13 kilómetros por hora!. Ah, pero hay más. El infractor era Walter Arnold, fundador de la compañía Arnold Motor Carriage. Normal, que quisiera probar a fondo la potencia de su flamante Karl Benz.

¡Gracias, hemerotecas!

Una mañana de enero de 1896 el señor Arnold circulaba por East Peckham, en Reino Unido, con el que era uno de los primeros vehículos a motor del mundo. La velocidad máxima de la vía era de 3,2 kilómetros por hora (2 mph), pero Arnold decidió pasearse cuadriplicando el límite establecido, circulando a unos 13 km/h (8 mph).

Cabe mencionar que se trata de una velocidad nada desdeñable teniendo en cuenta el estado de las vías a finales del siglo XIX, diseñadas únicamente para el tránsito de carros y carretas.

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Fue entonces cuando un agente de la autoridad que circulaba en bicicleta se percató de la situación y salió tras él. Dado que en el siglo XIX era bastante complicado que pudieran hacer uso de radares, lo más probable es que el policía calculara a ojo la velocidad del bólido. Gracias al archivo de The British Newspaper, podemos corroborar que esta historia tuvo lugar tal y como refleja el artículo que se publicó en 1896 en el London Daily News.

Al parecer, Arnold tampoco llevaba la documentación consigo ni mantenía en nivel de ocupación del vehículo estipulado para la época.

Tuvo que pagar un chelín más costes (la vigésima parte de una libra o 12 peniques, una suma que tendría una equivalencia de unos 70 euros), a pesar de que su abogado tratara de demostrar que las multas de velocidad no eran aplicables a los vehículos de motor.

Un razonamiento lógico puesto que unos años antes de que tuviera lugar esta infracción primigenia, en 1885, se crea el primer automóvil con motor de combustión interna con gasolina, patentado por Karl Benz.

Cuando una multa suponía buena publicidad

El destinatario de la multa, Walter Arnold, seguramente no se molestara en exceso por la penalización, ya que supondría una buena reputación como fabricante de automóviles. Fue uno de los primeros vendedores de coches del país, sacando al mercado coches Benz importados de Alemania. Entre 1896 y 1899, su compañía, Arnold Motor Carriage, comenzó a fabricar sus propios vehículos.

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En aquella época, la legislación fijaba un límite de velocidad de 2 mph en ciudades, pueblos y aldeas (3,6 km/h) y 4 mph (6,44 km/h) en zonas no urbanas. Con el inicio de la etapa veterana de la historia del automóvil y la producción masiva de vehículos, el límite máximo aumentó a 14 mph (22,54 km/h). A partir de 1903, el gobierno británico subió el límite a 20 mph (unos 32 km/h).

Para que te hagas una idea, en España se aprobó la primera normativa que regulaba el tráfico en el año 1900. La velocidad máxima estaba limitada a 28 km/h en carretera y 15 km/h en ciudad. Por aquel entonces, la Península Ibérica contaba con una red de carreteras de más de 36.000 kilómetros. 1934 sería el año de la entrada del Código de Circulación, que marcaría toda la normativa de tráfico hasta la actualidad.

Hoy en día, superar los límites de velocidad no son en absoluto sinónimo de nada bueno, pero en una época en la que comenzaba a florecer el transporte personal a motor, se convertía en un revulsivo y una noticia para la agenda de los periódicos de finales del siglo XIX.

Vía | Moneyweek
Foto | Grace´s Guide
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