Prueba: Audi S4 (parte 1)

Prueba: Audi S4 (parte 1)
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HOY SE HABLA DE

En la última prueba más de uno se quedaría con ganas de que os hablase de un deportivo más serio, y por eso os traigo a todo un hombre de negocios, pero deportista de corazón, el Audi S4. A los ojos del observador que no está puesto en materia, parece un Audi A4 más, pero si identificase sus rasgos de la serie “S”, pensaría que debajo del capó se esconde un motor de 8 cilindros y 344 caballos, ninguna tontería.

El S4 se diferencia de los A4 normales por una serie de detalles estéticos, pero la diferencia más gorda se nota en el plano dinámico. De esto último se habla mañana, en la primera parte, veremos de qué consta la cáscara de tan distinguido automóvil.

Exterior

La nueva generación del Audi A4 desembarcará a final de año, pero el reemplazo del S4 actual aún se demorará un poquito más. Audi no pretende exagerar sin razón los atributos deportivos de los modelos “S”, de ahí que los detalles estéticos diferenciadores no sean muy llamativos, a los ojos del observador profano. Ya sólo por la insignia “V8” que luce en las aletas delanteras, da miedo, y no, no significa “8 válvulas”.

Audi S4

Visto de frente, el S4 se identifica por su parachoques de color carrocería con grandes tomas de aire y la parrilla independiente cuadriculada. Los faros de xenón, de serie, tienen las carcasas en su parte interior en color titanio, y los retrovisores exteriores son de color aluminio, un detalle propio de coches deportivos, o de macarras, según gustos. Pueden pedirse en color carrocería sin coste alguno.

Audi S4

En la vista lateral vemos unas prominentes taloneras y molduras visibles en las puertas. Las tremendas llantas de aleación diseñadas por Avus calzan unas inofensivas 235/40 R18, y en el interior de las mismas, unos discos de freno imponentes, sobre todo los delanteros, con insignia y 345 milímetros de diámetro que son toda una declaración de intenciones.

Audi S4

Fijándonos en su culo vemos un gran logotipo S4 (más grande que el frontal) y la ausencia de insignias de motorización o cilindrada. No las necesita. Los 4 tubos de escape característicos ya nos dicen que el motor es grande. Posee un alerón muy discreto, tanto que cuesta verlo, en la versión berlina (que vemos en fotos), ya que también hay una versión familiar, el S4 Avant. Sigue faltando el limpialuneta en los días de lluvia, pues perdemos visibilidad.

El propietario o futuro propietario de un S4 no tienen como prioridad fardar de deportivo, ya que es relativamente discreto. Buscan más bien tener la elegancia propia de una berlina premium sin que cante demasiado, la potencia de un deportivo, pero sin las incomodidades propias de estos. De esto hablaré más adelante.

Interior

Dentro del S4, tenemos algunos detalles que nos sumergen en un ambiente más deportivo, pero manteniendo sobre todo la clase. Lo más llamativo son los asientos Recaro en cuero y tela (de serie), que envuelven muy bien el cuerpo de 4 ocupantes adultos y de generosa estatura cuando se lleva el coche a ritmos alegres por curvas.

Digo 4 por que la plaza central es una tortura por su dureza de respaldo al ser abatible, que la espalda no apoya bien y por el túnel central. O la usa un niño de corta edad, o mejor que no se use.

Audi S4

La calidad no es reprochable en un coche que supera los 60.000 euros (nadie dijo que fuese barato), se percibe al tacto, en los ajustes, a la vista, incluso rebuscando en cualquier esquina en busca de pegas. De serie, tiene inserciones en un material que simula la fibra de carbono. Si no nos gusta, podemos optar a madera de abedul gris, aluminio gris o lacado brillante negro, sin sobreprecio.

Se localizan rápidamente algunos emblemas “S4” en los embellecedores del marco de las puertas, en el tablero de instrumentos específico (mismo tarado de RPM y Km/h que en 3.2 V6 y 2.0T) y en el volante deportivo. De ese modo podemos distinguir a un S4 de un A4 3.2 V6 al que se le han montado los asientos Recaro aparte, por ejemplo (y de baratos no tienen nada). Quitando estos detalles es muy parecido a un Audi A4 convencional.

Audi S4

A partir de aquí, pocas cosas cambian. El puesto de conducción, magnífico, ideal tanto para disfrutar de un gran confort como para divertirse en carreteras reviradas y solitarias. Accesibilidad a mandos, postura ergonómica, visibilidad… no se le puede reprochar nada. ¿Que no tiene pedales de aluminio, siendo deportivo? Quizás los clientes típicos del Audi S4 no piensan en ese tipo de detalles, pero lo dejo caer. Y si no, 185 euros son la solución al problema.

Audi S4
Los asientos deportivos no son incómodos de mullido, aunque algunos pasajeros corpulentos podrían ir un poco molestos por los bordes de sujección.

La accesibilidad en las plazas delanteras no tiene problema, aunque para acomodarse atrás, ya no se entra tan bien, sobre todo si uno es alto o rechoncho. Como ya he dicho antes, 4 ocupantes adultos van muy cómodos, 5 ya no.

Pese al motor que tiene, la sonoridad interior es tan testimonial que me puedo atrever a calificarlo como defecto.

Si me gasto 10 kilos en una berlina V8, me gustaría disfrutar más de su sonido. El aislamiento es tan bueno, que para deleitarnos con el motor al máximo hay que apurar la primera y la segunda con las ventanillas bajadas, por que con ellas subidas, el ronroneo del V8 es muy tenue, como un susurro, insultantemente silencioso.

Los ruidos de rodadura y aerodinámicos también estan disimulados hasta tal punto que o miramos el velocímetro o no sabemos a qué velocidad vamos, no se percibe bien. El confort climático también ha sido estudiado en varios aspectos y es muy satisfactorio. Si tenemos techo solar, opcionalmente unas células eléctricas aportan energía al sistema de ventilación cuando el coche está parado. La guantera va climatizada por 80 euros adicionales.

Audi S4

Lo bueno de tener una berlina, es que tenemos maletero. Para la mayoría de necesidades, 460 litros deberían ser suficientes, aunque podemos ganar espacio abatiendo la 2ª fila, hasta 720 litros. Las formas del espacio de carga son muy regulares, y admiten objetos tales como bolsas de golf o incluso esquís abriendo la comunicación con el habitáculo (inutiliza la plaza central).

En caso de infortunio, tenemos una rueda de repuesto de verdad y como Dios manda, exactamente igual a las demás, las galletas para el desayuno.

Mañana giraremos la llave del contacto y notaremos ese arranque que suena al comienzo de una sinfonía. Brummmmmmmm…

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