Prueba: Opel Vectra SW OPC

Prueba: Opel Vectra SW OPC
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Aún quedan unas horas de Noviembre Familiar® y os tengo que dar la plasta un poquito más. Turno es ahora del Vectra OPC con carrocería familiar, antes denominado Caravan. Con su motor 2.8 V6 Turbo de 280 CV, es el Opel más potente a la venta. La carrocería SW es la excusa para incluirlo en esta serie de pruebas. Aunque lo parezca, Opel no me ha sobornado para esta semana, no.

¿Qué podemos esperar de esta bestia? De momento una punta alemana estándar de 250 Km/h y un 0-100 Km/h en 6,5 segundos si tienes tanta sensibilidad en los pies como para escribir con ellos, por que pierde agarre acelerando fuerte, no olvidemos que también es de tracción delantera. Con semejantes cifras, no cabe duda, no hay que tomárselo a broma. La pregunta es ¿tiene sentido semejante bicho?

Puesto de conducción

Lo primero que piensas al subirte en un Vectra OPC es que vas encajonado. Olvidémonos del confort de berlina de siempre, los asientos Recaro (no es por ser pesao) tienen sus virtudes y sus inconvenientes. Lleva un tiempo acostumbrarse a ellos. Tiene detalles característicos “OPC” pero los pedales de aluminio no están en el equipamiento de serie, ¿y en el Zafira sí? ¡Que alguien me lo explique!

Opel Vectra SW OPC

El Vectra normal ya tiene un buen puesto de conducción, lo que se extrapola a nuestro protagonista. El aro del volante también es grueso y está forrado con un cuero delicioso. La postura ergonómica es relativamente fácil de encontrar gracias a los ajustes de los asientos y volante. No convence el manejo de las luces (encender antinieblas implica mirar, y eso no mola) ni la acumulación de botones parecidos en la consola central, el mismo pecado del Citroën C5.

No echo de menos el sensor de temperatura del agua entre la instrumentación, pero habría estado bien incluir la presión del aceite o la presión del turbo dado el carácter deportivo del modelo comentado. Antes de terminar, una pega: la alfombrilla del conductor se supone bien sujeta, pero a decir verdad, se me soltaba cada 2 por 3. No sería más que un detalle anecdótico si no interfiriera en el recorrido de los pedales.

Motor y dinámica

Los motores de 6 cilindros son una delicia, y los motores turbo una pasada, la suma es cuanto menos orgásmica. El motor que tiene el Vectra OPC impresiona por la fuerza que tiene y por que no es tan tragón como parece si sabemos dosificar acelerador. En conducción tranquila puede bajar de 9 litros a los 100 Km, pero como le demos caña… me ha llegado a dar una media de más de 24 litros, eso sí, a fuego. Mi consumo final fue de 11,8 litros/100 Km, que no son exagerados considerando su potencia.

Opel Vectra SW OPC

Es un bloque V6 a 60º, en disposición transversal, siento decepcionar (utiliza la misma solución que los V6 de Audi). Por debajo de 2.000 RPM acusa un poco de turbo lag y a partir de ahí, la sensación experimentada en marchas cortas es comparable a la del despegue de un avión. La aguja del tacómetro parece estar poseida, y no es de extrañar, empujan 355 Nm entre 2.000 y 5.300 RPM, 200 vueltas más allá entrega los 280 CV “de ficha”. Utiliza inyección indirecta secuencial, distribución variable, turbocompresor e intercooler.

El Vectra OPC no es precisamente un “deportivo apto para todos los públicos”, pues si lo forzamos descubriremos que tiene un comportamiento vivo. Es muy fácil entrar pasado en una curva dadas sus explosivas recuperaciones, momento en el que acusa subviraje, del que no se libra por su condición de tracción delantera potente.

Opel Vectra SW OPC

Es fácil comprobar cómo acelerando fuerte la dirección se pone muy suave (el eje delantero pierde peso por física elemental), aunque el 1.9 CDTI de 150 CV sufre un efecto similar. Con tracción trasera o integral el coche ganaría bastante. En virajes cerrados, si no hacemos bien las trazadas o somos bruscos, el culo también nos dice que le va la marcha. Si vemos que el testigo del ESP se enciende frecuentemente, más vale relajarse.

Como el Zafira, tiene chasis inteligente con control continuo de la amortiguación. En condiciones normales tiene un tarado de suspensión firme, pero no tan acusado como el del Meriva OPC, pensado en cancelar balanceos de monovolumen. Se puede viajar en autopista a larga distancia sin que sea apreciablemente incómodo. Pulsando el botón Sport el coche se vuelve más radical: suspensión aún más dura, dirección más directa, acelerador aún más sensible… pura adrenalina para conductores con experiencia y dos dedos de frente.

Opel Vectra SW OPC

El cambio de 6 velocidades tiene los mismos problemas que en los demás OPC, pomo muy grueso y un poco lento para el uso que se le puede dar. También está disponible en automático. El equipo de frenos está adaptado a las circunstancias, cómo no, con discos ventilados de 345mm delante y discos macizos de 292mm detrás. Bajar un puerto de montaña a saco y con mucha carga puede acabar fatigando los frenos, pero este extremo no comprobé. Los neumáticos Continental Sportcontact2, como siempre, cojonudos.

Interior

El Vectra tiene un acabado bueno para ser una berlina generalista. Hay materiales acolchados y de tacto agradable en las zonas más visibles y los plásticos duros se dejan para aquellas zonas que no llaman tanto la atención, pero que a fin de cuentas ahí están… Un habitáculo cómodo (sin pasarse) para 4 adultos de 1’90m y si el 5º pasajero tiene caderas medianas tirando a pequeñas, puede usar la plaza central, pero avisándole de que tiene un respaldo más duro.

Un adolescente con una talla normal de pie soportará bien un viaje largo en esa plaza. Para llevar niños pequeños con sillas, siempre será más cómodo un monovolumen, y carece de portaobjetos si no contamos los revisteros de los asientos. Es decir, para niños pequeños, no es muy práctico, pero es normal en berlinas. La sonoridad es más que aceptable e incluso se agradece, el motor suena muy bien y los escapes dobles consiguen un buen efecto acústico.

Opel Vectra SW OPC

Tiene un equipamiento interesante, pero el precio es un poco elevado: más de 35.000 euros. La política de extras es muy parecida a la del Opel Zafira. Tiene volante de cuero, ordenador, radio-CD MP3 con 6 altavoces, climatizador bizona, llantas de 18 pulgadas, faros halógenos, etc. Hay que pagar aparte por el xenón, sensores de parking (el trasero no se oye con la música alta), cortinillas parasol en plazas traseras, lunas tintadas, bluetooth, organizadores de maletero… Ya que estaban… podían haber mejorado un poco el equipamiento de serie.

El maletero es de 530 litros, pero la berlina 5 puertas, de aspecto más deportivo, sólo tiene 30 litros menos. La diferencia en euros no es baladí, 1.300 aparte. En mi opinión, no merece la pena, a menos que tengamos un perro que transportar o que nuestras necesidades de carga impliquen por narices el maletero del familiar, pues la berlina tiene unas formas más irregulares. De todos modos, ojito. El Opel Zafira OPC no llega a ser 80 kilos más pesado, es más barato y como familiar es mucho más interesante.

Opel Vectra SW OPC

Finalizando con la seguridad, en cuanto a los métodos activos no hay quejas: casi todo viene de serie (menos el sensor de presión de neumáticos), incluído el necesario ESP. En cuanto a la pasiva, tiene 5 cinturones de 3 puntos (sin chivatos, los laterales con pretensores), reposacabezas activos delanteros, airbags delanteros (frontales y laterales) y de cortina, fijaciones ISOFIX, etc. Como es una evolución de un modelo veterano, su calificación EuroNCAP es de 4 estrellas, no está al día. Habrá que esperar al Opel Insignia OPC para la 5ª, si el fabricante alemán no nos decepciona.

A falta de vídeo, espero que la galería de 42 fotografías os satisfaga.

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