25 años de la muerte de Ayrton Senna: el mayor mito de la historia aún vive en el recuerdo de la Fórmula 1
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25 años de la muerte de Ayrton Senna: el mayor mito de la historia aún vive en el recuerdo de la Fórmula 1

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1 de mayo de 1994. Es el Día Internacional de los Trabajadores y se disputa el Gran Premio de San Marino en Imola. La Fórmula 1 está de luto por el fallecimiento de Roland Ratzenberger, que había sufrido un terrible accidente en la sesión de clasificación. Muchas voces piden que la carrera no se dispute. El primero, Ayrton Senna, que tiene la pole pero algo le dice que es mejor no correr.

Pero nadie la escucha, la inhumanidad prevalece y los semáforos se apagan. Otro accidente en la salida, sale el Safety Car y Ayrton Senna se mantiene al frente, por delante de Michael Schumacher. El coche de seguridad se retira, y una vuelta después Senna se va recto contra el muro de la célebre y trágica curva de Tamburello. Ahí comienza la segunda etapa de la historia de la Fórmula 1.

Un talento incondicional

Ayrton Senna Rain

Para algunos, la Fórmula 1 terminó el día que Ayrton Senna murió en Imola. Como mínimo, no se puede cuestionar que empezó otra etapa. La competición es la misma, pero diferente. Se apagó el aura, el talento por encima de los resultados, la habilidad innata para llevar un coche de carreras lo más rápido posible.

Y es que eso era Ayrton Senna, puro talento. Un cuerpo de 1,76 metros tocado por la gracia del dios del pilotaje para mantener siempre el coche dentro del punto límite de adherencia. Ni con todo totalmente controlado, demasiado lento, ni con todo fuera de control, demasiado caótico. Siempre bailando en una fina cuerda que delimita el límite entre estar en el asfalto o en la tierra.

Ayrton Senna Lotus

El día que murió Senna se fue con él el pilotaje lúdico y la relativización de los resultados. Nadie puede discutir que Ayrton Senna es uno de los más grandes pilotos de la historia, pero sus logros se quedan cortos para los guarismos de hoy, cuando hasta dos pilotos de la actual parrilla superan su palmarés. Tres títulos mundiales (1988, 1990 y 1991), 41 victorias y 65 pole position.

Esta última cifra, la de las pole position, es la que mejor define a Ayrton Senna. En un arte que consiste exclusivamente en exprimir tu coche hasta la última milésima, el brasileño estableció un récord que parecía imbatible para siempre. 65 poles y un porcentaje del 40% de efectividad. Para ponerlo en el prisma correcto, un fuera de serie como Michael Schumacher, con una carrera mastodóntica y coches muy dominantes, solo consiguió tres poles más.

Senna Prost Suzuka 1990

Si hay un santuario del sennismo ese es Mónaco. El circuito más fino y técnico del mundial, el patio de juegos donde Senna se entretenía partiendo las cerillas que los comisarios colocaban en los guardarraíles mientras ganaba las carreras. El templo donde Ayrton creía que a veces hablaba con dios.

Cuando Senna debutó había una leyenda, Graham Hill, a quien se apodaba 'Míster Mónaco'. No obstante Hill, había ganado cinco carreras en Montecarlo en sus 17 participaciones allí. Senna ganó seis de sus diez carreras en Mónaco. En una se estrelló yendo líder con un minuto de ventaja, y en otra pasó la meta primero pero la FIA decidió parar la carrera y contar la vuelta anterior.

Ayrton Senna Williams

Las leyendas siempre han atormentado a Senna. Capaz de brillar en una de las épocas con mayor concentración de talento en pista, el brasileño llegó a pelear en pista con mitos de la talla de Michael Schumacher, Niki Lauda, Nelson Piquet,Mika Hakkinen, Nigel Mansell o, por supuesto, su archienemigo Alain Prost.

Su rivalidad eterna con Prost marcó uno de los puntos culmen de la historia de la Fórmula 1. Probablemente el Gran Premio de Japón de 1989 sea la carrera y el momento más memorable de la historia de la Fórmula 1, cuando los dos McLaren chocaron y Senna fue descalificado. Fue solo la segunda entrega de una saga de tres mundiales consecutivos decididos en Suzuka entre Senna y Prost.

Ayrton Senna Prost Suzuka 1989

Su muerte, para algunos fue el punto y final, para otros un punto y aparte, para nadie un punto y seguido. Tras su pérdida, la Fórmula 1 cambió para siempre. La seguridad invadió los circuitos y los monoplazas, y la Fórmula 1 encadenó 20 años sin una muerte, la mejor racha de su historia. Ese fue su legado. Solo aquella maldita grúa contra la que chocó Jules Bianchi en Suzuka, donde Senna fue tan feliz, consiguió romper su legado.

25 después de su marcha, la sensación sobre Ayrton Senna es dual. Algunos defienden que hoy en día sería imposible apreciar un talento tan grande como el de Senna, otros simplemente se resignan a admitir que nunca volverá a haber nadie como él. Para el recuerdo siempre quedará su talento indómito, su aura y ese punto del límite de adherencia que, una y otra vez, se empañaba en encontrar.

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