La suerte de tener el mejor coche y equipo en la Formula 1

La suerte de tener el mejor coche y equipo en la Formula 1
Sin comentarios
HOY SE HABLA DE

Este post iba a ser publicado tras Suzuka, pero hoy nos vale…

Sebastian Vettel va a ser (es) campeón del Mundo de Formula 1 en 2011. Será (es) el bicampeón más joven de la historia, su superioridad es aplastante y particularmente a mi no me importaba demasiado que lo consiguiese en Singapur o en la próxima carrera. Era algo que es lógico pensar, solo una desgracia de gran calibre podría evitar que las últimas carreras del 2011 tuviesen como protagonista al alemán, y conseguir tres puntos un punto en Suzuka se antoja como fácil. Incluso si se retirase tendría todavía cuatro oportunidades más, eso si sus principales “rivales” no pinchan también.

Vettel ha disfrutado de las mejores condiciones para la conquista del título, ha contado con el mejor ingeniero de la Formula 1, con los mejores mecánicos, el mejor equipo en general. El Red Bull es el coche más estable, más aerodinámico, con mayor paso por curva (y repito, más estable). El equipo tiene los mejores medios, todo gira en torno a Sebastian Vettel para conquistar los mejores éxitos en la Formula 1, y creo que procede decir que es una gran suerte para un piloto tener el mejor coche de la parrilla.

Eso es el argumentario básico de quien envidia una posición de poder de un piloto y coche dentro de la Formula 1. Desde fuera, la mayoría de nosotros somos aficionados ajenos, personas que no estamos dentro del mundillo y que no sabemos (ni llegaremos a saber) la percepción y el análisis que hacen los profesionales para determinar qué piloto es el mejor para su equipo, qué cualidades tiene, cómo girará el equipo en torno a un piloto determinado y el presupuesto que se le destinará. Y sobre todo, nunca sabremos el trabajo real que desempeñan.

Voy a reproducir / traducir un texto que creo que os va a gustar:

<blockquote><strong>Algunos pueden decir que fue suerte</strong>. Una vez más, tengo que decir algo sobre eso. Desde mi punto de vista, no fue un accidente que el Matra-Ford cruzase primero la línea de meta. El hecho es que pasamos una buena parte de la práctica y la clasificación del sábado trabajando intensamente, gastando mucho tiempo para asegurarnos que teníamos la relación de cambio que me permitiese acelerar en la Parabolica, la última curva antes de la recta de meta, y luego solo tener que cambiar de tercera a cuarta antes de cruzar la meta. 

Ese proceso exhaustivo implicaba calcular exactamente cuánto combustible llevaría y el peso más probable del coche en la última vuelta – todo ello para tener la relación de cambio exactamente bien. Puede parecer un enorme trabajo para asegurarnos una pequeñísima ventaja, pero desde la Parabolica hasta la línea de meta cada uno de los pilotos debían cambiar de tercera a cuarta y luego a quinta marcha. Cada vez que cambias una marcha te arriesgas a tener un error que puede costarte una fracción de segundo – y a esa velocidad puede equipararse a cuarenta o cincuenta metros. En un final tan apretado, esa atención al detalle insignificante en apariencia me dio las pulgadas extra necesarias, y eso probó la diferencia entre ganar y perder porque gané la carrera por una distancia de 12 pulgadas [30 centimetros]

Así explica Jackie Stewart su victoria en el Gran Premio de Italia de 1969, una carrera en la que los cuatro primeros clasificados se distanciaron 190 milésimas de segundo. Jackie Stewart era el nuevo campeón del mundo por su victoria por 80 milésimas sobre Jochen Rindt, seguido de Jean-Pierre Beltoise y Bruce McLaren. Menudo elenco. Como nota, al año siguiente Jochen Rindt moría en esta misma pista, y en 1971 cinco pilotos entraron en meta separados por seis décimas de segundo.

sebvettel-singapur2011.jpg

La suerte en Formula 1 creo que no existe. Por lo que uno va leyendo con los años, los fallos mecánicos se deben a errores que vienen de un fallo humano. También hay fallos de componentes, pero con el suficiente presupuesto es posible evitarlos al 99.99%. Red Bull apenas ha tenido problemas, hoy en día no hay demasiadas roturas mecánicas en general y si pasa es porque el equipo no tiene presupuesto suficiente o arriesga algo.

Los ingenieros son algo esencial en la Formula 1 del siglo XXI. Adrian Newey no es el mejor ingeniero por suerte, quizás es el mejor de la historia aunque eso sería decir demasiado si pensamos en apellidos como Chapman, Tyrrell, Barnard. Está en Red Bull a razón de 10 millones de dólares anuales, algo que convencería a cualquiera y seguro que le da el ánimo suficiente para innovar a tope.

Sebastian Vettel no es el mejor piloto por casualidad. El trabajo intenso y enfocado desde que era solo un niño da sus frutos. Es más, su trabajo de formación en las categorías inferiores antes de probar un F1 es muy relevante: ganó 18 carreras de 20 posibles en 2003, en la Formula BMW: ¿alguien cree, de verdad, que eso es suerte? Los mejores pilotos están en las mejores estructuras, siempre. No es nuevo, siempre ha sido así y siempre lo será. Sebastian Vettel es un piloto de máximo nivel, siempre lo ha sido.

Quería dejar por escrito que creo que nada es por casualidad, y el dominio imparable de Red Bull viene de muy atrás. Más atrás de lo que muchos piensan. Es una escudería que ha ido heredando cosas de sus predecesoras. Red Bull nació tras la reconversión de Jaguar Racing, y Jaguar Racing nació después de que Stewart Grand Prix vendiese el paquete completo a Ford, que quería un marco de referencia para potenciar a la recién adquirida Jaguar y potenciar la venta de coches de lujo.

No es casualidad que haya citado un texto de Jackie Stewart y que al final haya comentado la herencia de Red Bull Racing. Nada viene dado por la suerte y es muy interesante bucear en la historia de la Formula 1 para comprobar que el trabajo intenso da sus frutos. Y es por eso que hoy, Red Bull Racing y Sebastian Vettel forman un duo invencible, como ha demostrado de forma espectacular en 2010 y 2011.

Cita | Winning is not enough (autobiografía de Jackie Stewart)

Temas
Comentarios cerrados