Subaru Impreza WRX STI, prueba (parte 1)

Subaru Impreza WRX STI, prueba (parte 1)
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Cuando era más joven, me encantaba ir a los rallys del Campeonato Gallego. El Cocido, el Lacón, el Rías Bajas… todas y cada una de las carreras se convertían una peregrinación que miles de aficionados a los rallys hacían una cita en el calendario. Eran otras épocas en las que los coches que corrían poco tenían que ver con los actuales. Pero por desgracia en algunos casos, el tiempo hace que las cosas cambien, y en el mundo de los rallys no precisamente para mejor.

¿Porqué este prólogo? Pues bien, por que el coche que hoy probamos es sin duda un coche diseñado para los amantes de los rallys, un coche de esos que puedes encontrarte con pocas modificaciones intentando hacer el scratch en un tramo o en las cunetas cercanas a los tramos con el maletero cargado de bocatas y bebidas para seguir el rally que sea.

Se trata del Subaru Impreza WRX STI, la versión más potente de la gama Impreza, un modelo nacido para correr. Aunque la versión que se comercializa en Europa no es de la que derivaría el modelo de carreras, lo cierto es que sus 300 caballos de potencia y su especial arquitectura lo sitúan como un coche como un devorador de carreteras de curvas.

Poco tiene que ver con el Impreza 2.0 Sport que probó hace unos meses Javier Costas. Y espero que poco tenga que ver también esta prueba, en la que además de analizar los detalles que lo diferencian de esta versión de 150 caballos, vamos a tratar de que sintáis un poco de lo que el STI nos ha transmitido a nosotros.

Exteriormente, su aspecto impresiona. Cuando llegué a recogerlo sentí un pequeño escalofrío al ver las líneas musculosas de su carrocería. Es como si el Impreza que probó Javier hace unos meses hubiese seguido una dieta de anabolizantes y pesas para prepararse de cara a la competición.

Las aletas delanteras y traseras son 40 milímetros más anchas que en el modelo normal. Encima del capó hay una gran entrada de aire, que permite refrigerar el motor y le da al mismo tiempo un aspecto imponente. Es como un bulldog cuando está en posición de ataque.

Los paragolpes son de grandes dimensiones, y en los laterales del delantero hay unas “branquias” que hacen de salidas de aire caliente. La rejilla delantera tiene un diseño muy atractivo estilo “panel de nido de abeja” trenzado, y sobre ella se sitúa el pequeño logo STI en color rojo.

Las llantas multiradio son de 18 pulgadas en la versión STI, y venía calzado con neumáticos Dunlop SP Sport 600, que van como anillo al dedo para un coche de estas características. La medida es 245/40 R18, un perfil bastante bajo para los baches que suele haber en las carreteras de montaña por las que transcurren los tramos de rallys.

Dentro de las llantas se esconden unos discos de considerables dimensiones, con 325 milímetros de diámetro delante y 315 detrás. La parte trasera del coche sirve de colofón a un conjunto que deja claras sus intenciones lo mires por donde lo mires.

Un alerón situado en la parte de arriba del portón trasero aporta el toque más llamativo cuando lo observamos de lado. Si por el contrario nos vamos a la parte trasera, y nos fijamos un poco en la parte baja del paragolpes, veremos que hay ni más ni menos que cuatro salidas de escape debidamente carenadas, un número más habitual de un BMW M3 o M6 que de un Subaru. Sencillamente impresionante.

Si el exterior deja claras sus intenciones, en cuanto nos asomamos al interior y buscamos que se esconde tras los cristales tintados traseros, el habitáculo muestra una mezcla perfecta entre lo que sería un coche de carreras y un compacto de clase “premium”.
Lo primero que llama la atención son los asientos backet firmados por Recaro y hechos en exclusiva para la marca japonesa, tal y como aparece en los bajos de éstos en una placa acreditativa.

Los asientos van forrados en piel en los laterales y ante en la zona del centro, una combinación de materiales perfecta para los que busquen sensación de calidad sin querer resbalar del asiento en cada curva. En el respaldo aparece bordado el logo de STI, y las letras de Recaro aparecen inscritas sobre el ante. También las puertas tienen un aspecto bastante bueno, porque sus paneles van forrados en ante.

El volante también está forrado en piel, y aunque su tacto no es precisamente el mejor, tampoco me parece criticable como en el caso del Impreza normal, y eso que creo que es el mismo tipo de piel. En el centro del volante está el logo STI que sirve como punto de unión entre los dos brazos laterales, dónde en el derecho se encuentran los mandos del control de velocidad y en el izquierdo los mandos para la radio.

Tras el volante el cuadro de instrumentos que también se ilumina en color rojo, con las agujas en color blanco. El reloj principal, de mayor tamaño que el resto y situado en el centro, es el de las revoluciones. A la derecha el velocímetro que tiene su límite en 260 kilómetros hora, aunque la velocidad máxima oficial se sitúa en 250 kilómetros por hora.

Los pedales son de aluminio, y su posición es muy distinta a la del Impreza normal. Están muy juntos para permitir hacer el juego de pies de forma rápida y que el punta-tacón no se convierta en una maniobra complicada.

El freno de mano está situado entre los asientos delanteros, pero muy pegado al asiento del conductor. Es habitual que en los rallys, en algunas de las curvas más cerradas el piloto tire de el, así que seguramente esté tan pegado al asiento para tenerlo siempre a mano.

En el centro del salpicadero hay una pantalla táctil en color de gran tamaño. En ella podemos controlar el sistema de navegación, la radio y sobre todo el ordenador de a bordo, que nos da informa sobre los consumos instantáneos, velocidad media y demás datos con unos gráficos muy claros y visuales.

Por lo demás poco más que añadir sobre el interior, simplemente hay que destacar los múltiples huecos para dejar todo tipo de objetos. Entre los asientos delanteros, además de una guantera cerrada que sirve de apoyabrazos, hay un espacio para llevar dos latas u otros objetos, que se complementa con la guantera abierta que hay delante de la palanca de cambios.

¿Qué nos deparará el STI mañana?

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