Roland Ratzenberger, el gran olvidado del último fin de semana fatídico de la Fórmula 1

Roland Ratzenberger, el gran olvidado del último fin de semana fatídico de la Fórmula 1
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Si hay algo o no después de la muerte, eso es algo que no podemos saber con certeza. Pero lo que sí está claro es que para los que seguimos vivos, la muerte es algo terrible, lo peor que le puede suceder a alguien en teoría. Pero aún así, hay algo peor que morir y es morir y ser olvidado. Evidentemente, Roland Ratzenberger no ha sido olvidado pero sí que es a menudo relegado a un escalón inferior por lo que sucedió el día siguiente de su muerte.

Independientemente de lo conocidos que fueran alrededor del mundo, Roland Ratzenberger y Ayrton Senna eran igualmente queridos por sus familias, amigos, conocidos e incluso seguidores. El mes de mayo de 1994, en Imola se fueron dos pilotos de Fórmula 1 que disfrutaban con su trabajo y que vivían su sueño "a fondo". Uno de ellos pasaría a la historia como uno de los grandes de la categoría reina. El otro, sería casi una anécdota, a menudo considerado como un mero "complemento" de la historia del propio Senna. Que sirvan estas líneas para honrar la memoria de Roland Ratzenberger en el vigésimo aniversario de su muerte.

Nacido en Salzburgo, Roland empezó a competir tarde en carreras de coches y su primera incursión en competición fue a los 21 años en la Fórmula Ford alemana. Los resultados no llegaron de forma inmediata pero en 1985 fue subcampeón. Además, se coronó en las variantes austríaca y centroeuropea de esta categoría de acceso a los monoplazas. El sueño estaba claro aunque quedaba muy lejos. Tenía que llegar a la Fórmula 1. Con ese objetivo en mente, a menudo este simpático austríaco afirmaba haber nacido en 1962, dos años más tarde de la realidad. Lo que fuera para aumentar sus opciones.

Roland Ratzenberger F3 1988

Recordaba en cierta forma a Gilles Villeneuve, también con el rojo y el blanco en su bandera, quien se quitaba dos años antes de llegar a la Fórmula 1 con tal de que nadie afirmara que era demasiado "viejo" para debutar a la categoría reina con garantías de éxito. Si el canadiense había conseguido ganar carreras, ¿qué le impedía a Roland hacer lo mismo? El siguiente paso era doctorarse en la Fórmula Ford y en 1986 ganó la Formula Ford Race of Champions y el Formula Ford Festival, partiendo desde la pole position.

Poco a poco iba realizando la difícil escalada hacia la Fórmula 1 y tras algún escarceo con carreras de turismos en los campeonatos británico, europeo y mundial, siempre con BMW, tocaba volver a los monoplazas. En 1987 destacaba en la Fórmula 3 europea, quinto justo por detrás de Johnny Herbert y justo por delante de Martin Donnelly. Se codeaba con futuros pilotos británicos de Fórmula 1 y en "su" terra les vencía. Más complicado era ganarles en el campeonato británico, donde solo pudo ser duodécimo.

De cara a 1988, el austríaco repitió en el campeonato británico de Fórmula 3, donde repitió duodécima posición final. La experiencia estaba ahí pero conseguir un coche de Fórmula 3 que estuviera a la altura de las circunstancias nunca iba a ser fácil, considerando los apoyos que tenían algunos de los rivales con los que debía luchar. Por lo tanto, para 1989 se decidió saltar a la Fórmula 3000 y participar en el campeonato del Reino Unido. Fue entonces, cuando apareció la oportunidad que cambió su carrera deportiva a partir de entonces.

Roland Ratzenberger Toyota Team Sard

Paralelamente a su programa de la Fórmula 3000, que fue particularmente exitoso con una victoria, seis podios y el tercer puesto final, salió la oportunidad de competir en Japón. Ratzenberger sería piloto del Team Sard de Toyota en el campeonato nacional de prototipos. El resultado no fue espectacular pero tras una pole position y una vuelta rápida, estaba claro que Ratzenberger encajaba allí, como lo evidenciaba el hecho que confiaran en él para una carrera del mundial. También en 1989 tuvo su primera participación en las 24 horas de Le Mans aunque el equipo solo dio 58 vueltas. También llegó a competir en un par de carreras en el DTM con Mercedes,

De cara al año siguiente, habría que volver a considerar todas las opciones y finalmente dio el valiente salto definitivo hacia Japón. Su programa para ese año sería ecléctico, con participaciones en cuatro campeonatos distintos. Gracias a su buena relación con BMW, competiría en el japonés de turismos con BMW, en el que firmó dos victorias. También tomaría parte en el japonés de prototipos, siempre con Toyota Team Sard, esta vez consiguiendo una lograda victoria en la última carrera del año en Fuji.

Adicionalmente, tuvo una participación en el mundial de resistencia, la carrera estrella en Le Mans. Esta vez el coche aguantó casi hasta el final pero no pudo cruzar la línea de meta. Finalmente, Ratzenberger tuvo un retorno a los monoplazas con cuatro carreras en el campeonato japonés de Fórmula 3000. La siguiente temporada le vio obtener tres victorias más en los turismos además de un triunfo en los prototipos, siempre en Japón. Como anécdota, fue tercero en los 500km de Kemora, en Finlandia.

Roland Ratzenberger F3000

Para Ratzenberger y para todos aquellos que pudieran estar interesados en emplearle como piloto, la de 1992 fue una temporada importante. En Japón, siguió ganando carreras en los turismos y obteniendo buenos resultados en los prototipos. Además, volvió a la Fórmula 3000 japonesa y allí consiguió una victoria en una carrera de monoplazas por primera vez en años, terminando por delante de Eddie Irvine en la clasificación general. También realizó una visita rápida a Estados Unidos, donde participó en una carrera del IMSA en la que se subió al podio. Una cosa quedaba muy clara; Ratzenberger era un piloto versátil que se adaptaba rápidamente a cualquier tipo de coche.

La de 1993 tenía que ser una temporada triunfal si todo iba como debía ir... pero no fue así. El equipo Stellar International con el que competía en la Fórmula 3000 sufrió un bajón de rendimiento que lastró su temporada. Aún así, llegó a subir al podio en una ocasión. Por lo demás, el austríaco se centraba en preparar la carrera de las 24 horas de Le Mans con Toyota, aún con el Team Sard. Finalmente llegó la recompensa con un quinto puesto final que además le daba la victoria en la categoría C2, compartiendo coche y satisfacción con Mauro Martini y Naoki Nagasaka.

Con 33 años, había llegado el momento de intentarlo y con un nuevo equipo como Simtek en la Fórmula 1, tenía la oportunidad de entrar en la categoría reina, de cumplir su sueño. No sería fácil, el coche podría no ser competitivo y él sería, a fin de cuentas, un debutante. Pero después de tanto esfuerzo, de tanto trabajo y de competir en multitud de categorías, habría llegado. No fue hasta meros días antes del inicio del campeonato, cuando finalmente se firmó el contrato con Simtek. A priori, dicho contrato era para seis carreras a menos que consiguiera más dinero.

Roland Ratzenberger Cockpit Simtek

Brasil, siendo la primera carrera tanto para él como para el equipo, fue un fiasco. No consiguió clasificarse y por lo tanto no llegó a disputar la carrera. Pero en la segunda carrera, finalmente su experiencia en Japón sirvió para algo determinante. Era el único piloto que había rodado en el circuito de Aida (actualmente Okayama), con lo que logró clasificarse aunque fuera en vigésimosexta y última posición de parrilla de salida. También llegó a ver la bandera de cuadros, en undécima posición. Aunque el resultado no fuera destacable, había llegado a la línea de meta.

En esos momentos, para Simtek eso era vital. Más información y menos gastos por roturas del coche, fueran por accidente o por problemas técnicos. De cara a la tercera carrera de la temporada en San Marino, los ánimos estaban por las nubes. El equipo era claramente superior a los otros debutantes de Pacific Grand Prix e iban realizando un buen progreso. También en Imola marcó un tiempo suficiente para clasificarse para la carrera pero el destino quiso que no llegara a vivir para la que habría sido su segunda salida en un gran premio de Fórmula 1. Simtek lloró su pérdida y compitió todo el 94 con la inscripción "For Roland" (por Roland) en el coche.

Toyota también tuvo un homenaje para su ex-piloto. Aunque Eddie Irvine fue firmado como reemplazo del austríaco para las 24 horas de Le Mans de 1994 en las que debía tomar parte, el nombre de Roland Ratzenberger nunca se quitó del coche. Una victoria habría sido un tributo válido pero la segunda posición final también fue un digno regalo de todo el equipo Sard hacia un piloto que había competido con el corazón. Como en todas las carreras y categorías por las que pasó. Puede que Roland no hubiera tenido un futuro como piloto de monoplazas o incluso que no hubiera competido en la categoría reina más allá de 1994. Quizás habría sido un gran piloto de resistencia. Jamás lo sabremos. Pero él tenía un sueño.

For Roland - Simtek

Lo conseguiste, campeón. Llegaste a ser piloto de Fórmula 1. For Roland.

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