El olvido y el sistema de arranque sin llaves han matado a 26 personas en EE.UU. desde 2006

El olvido y el sistema de arranque sin llaves han matado a 26 personas en EE.UU. desde 2006

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El sistema de apertura y arranque sin llaves se ha popularizado en los últimos años y ya casi es un botón habitual en los habitáculos de los coches. Un sensor detecta la presencia del mando y desbloquea el coche, permitiendo además, una vez que pisas previamente el pedal de embrague, arrancar el vehículo solo con pulsar el botón. Pero es un botón tan cómodo que a los consumidores estadounidenses les resulta peligroso.

Un reportaje publicado por The New York Times revela que este sistema de arranque ha provocado al menos 28 muertes por inhalación de monóxido de carbono y otras 45 que han sufrido daños cerebrales desde 2006.

Un gas invisible y mortal

Exhaust

La razón de estas muertes reside en el olvido. El hecho de no tener que utilizar la llave para acceder o para arrancar el motor provoca que los conductores olviden apagarlo una vez aparcado, causando que los gases que emanan del tubo de escape, inodoros e incoloros, se cuelen en la vivienda.

Algunas de estas muertes han sido fruto bien de un descuido o por desconocimiento. Una de las víctimas estaba segura de que al llevar las llaves con él, el motor se apagaría solo. Muchos modelos BMW, Mazda y Volkswagen cuentan con un sistema de alarma que alerta al conductor de que el motor está encendido. En otros, se paga automáticamente tras un periodo de tiempo.

Ford, por ejemplo, ha comenzado a instalar en sus vehículos una función que apaga el motor tras media hora de inactividad si no detecta las llaves dentro del vehículo, pero no es lo habitual.

Los modelos Toyota y Lexus figuran, según el informe de la cabecera estadounidense, en casi la mitad de las muertes y lesiones por monóxido de carbono en Estados Unidos, a pesar de que Toyota cuenta con un sistema de cuatro señales audibles que avisan de que el motor sigue en marcha.

Sin embargo, sabemos que Estados Unidos es el país en el que Starbucks es demandada por servir el café demasiado caliente, y las nuevas tecnologías pueden resultar peligrosas para las generaciones más veteranas. Pero es un problema real, y bastante serio.

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