Ya no se hacen coches como los de antes, y menos mal. Estos vídeos demuestran por qué la seguridad mató al coche barato

Ya no se hacen coches como los de antes, y menos mal. Estos vídeos demuestran por qué la seguridad mató al coche barato
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El precio de los coches se ha disparado en los últimos años y sigue subiendo. No hay una razón concreta para justificar por qué son más caros, pero hay ciertas cuestiones que ayudan a entenderlo.

Son más grandes, más potentes, están mejor equipados, ofrecen mejores prestaciones y son más eficientes (en esto tienen mucho que ver las cada vez más exigentes normativas de emisiones). Pero, sobre todo, son más seguros.

Todo tiene un precio

Seat Clasicos

“Ya no se hacen coches como los de antes” Y menos mal. Por mucho que nos gusten los clásicos y alabemos los coches de otra época, no solo por su diseño, sino también por las sensaciones que ofrecían, hay que reconocer que es bueno que los automóviles hayan evolucionado tanto con el paso del tiempo.

Pueden gustarte más o menos ciertas cuestiones, como la movilidad eléctrica, los interiores repletos de pantalla o las funciones de conducción semi autónoma, pero es indiscutible lo mucho que han mejorado los coches en términos de seguridad.

Gracias a las continuas mejoras en este apartado se han salvado y se salvarán muchas vidas y lo cierto es que los mayores avances en esta materia han tenido lugar a lo largo de los últimos años.

Crash Test 4

Por desgracia, los estándares de seguridad no son iguales en todos los mercados y la diferencia puede significar que salgas ileso de un accidente o acabes en el hospital, como demostró Global NCAP al estrellar un coche de EEUU y otro de México. Pero, sea donde sea, es incuestionable que los coches modernos son más seguros que los viejos.

Solo hay que ver el crash test de ANCAP enfrentando a un Toyota Corolla de 1998 y a un Toyota Corolla de 2015. Es el mismo modelo, pero hay 17 años de diferencia entre una generación y otra. El Corolla moderno está mejor equipado, es más grande y bastante más eficiente, pero, sobre todo, es más seguro que el Corolla de finales de los años 90.

En esta época los fabricantes ya habían avanzado mucho en cuestiones de seguridad y muchos coches, al menos los que se vendían en mercados como el europeo, el japonés y el norteamericano, ya salían de fábrica con ABS, uno o varios airbags y otros elementos de seguridad activa y pasiva que no existían una década antes.

Desde entonces, la revolución ha sido total, en parte porque algunos territorios obligan a incluir de serie ciertas mejoras, contribuyendo a la fuerza a la estandarización de estos sistemas. Sucedió con el ABS y el ESP, y ahora lo estamos viendo con los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS).

El objetivo es que los coches sean más seguros y lo estamos consiguiendo. Lo hemos visto con el Toyota Corolla, pero hay multitud de crash test que enfrentan a vehículos separados por una mayor antigüedad. EuroNCAP también hizo uno por su 20 aniversario estrellando un Rover 100 y un Honda Jazz.

Todos muestran el mismo resultado: cuanto mayor es la diferencia de años entre dos coches, más llama la atención cómo aguanta el crash test el nuevo frente al viejo.

En una de las recopilaciones de estos crash test que hay en YouTube llama especialmente la atención el caso de un Chevrolet Bel Air de 1959 contra un Chevrolet Malibu de 2009. Viendo las imágenes se explica, en parte, por qué hay menos muertes en carretera que hace décadas, a pesar de que hay muchos más coches en circulación.

Pero claro, que los coches sean más seguros tiene un precio. Literalmente. Uno de los motivos por los que los nuevos modelos son más caros es porque llevan mucha más tecnología para ofrecer más seguridad. Eso les cuesta dinero a los fabricantes y lo repercuten al cliente, encareciendo el precio final del coche.

Por supuesto, cuando una tecnología se estandariza, suele bajar su precio. Por eso es más barato incorporar en un coche actual el ABS que hace 30 años, cuando apenas había modelos que podían llevarlo. La cuestión es que no se trata de un solo sistema, son muchos y la lista no deja de ampliarse. Además, cada vez son más complejos y, por lo tanto, más caros.

Todos echamos de menos tener la posibilidad de comprar coches nuevos por menos de 10.000 euros y es inevitable acordarse de que, hace no tanto tiempo, podíamos comprar un Seat Ibiza nuevo bien equipado por 15.000 euros o un Volkswagen Golf por poco más de 20.000 euros.

Hoy por hoy, casi todos los coches nuevos llevan de serie faros LED que, salvo excepciones, iluminan mejor que los halógenos. También miden la presión de las ruedas, llevan sensor de luces y lluvia, control por voz, más airbags, incluso los utilitarios cuentan con sistemas de frenada de emergencia. Hace tan solo 5 años, todo esto no era tan habitual.

Está claro que las mejoras de seguridad no justifican la espectacular subida de precio de los últimos tiempos, pero también hay que tener claro que los modelos actuales son más seguros, no solo que los de hace 10 años, sino que los de hace 4 o 5 años. Son mejoras a las que nos acostumbramos rápido, pero cuestan dinero.

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