Prepara tu coche, que llegan las lluvias: lo que debes tener en cuenta para circular seguro sobre mojado

Prepara tu coche, que llegan las lluvias: lo que debes tener en cuenta para circular seguro sobre mojado
46 comentarios
HOY SE HABLA DE

El otoño ya se atisba y, además de temperaturas más bajas, también trae consigo el regreso de la lluvia. Estando en la ecuación el coche y la conducción, este fenómeno atmosférico afecta esencialmente a dos factores, reduciéndolos: la visibilidad y la adherencia sobre el asfalto.

Por eso, es importante que pongamos nuestro coche a punto de cara al otoño y al invierno: revisar ciertos elementos del vehículo para que operen correctamente y ayuden a neutralizar esta merma puede evitarnos sustos y accidentes.

Qué debes revisar en tu coche

Dado que lo que más afecta al comportamiento del coche y al hacer del conductor es la visibilidad y la adherencia, hay ciertos componentes que han de estar en buen estado ante la llegada del otoño y el inverno. Por ello no está de más vigilar cómo están estos elementos y actuar en consecuencia.

A vueltas con los cristales

Luna delantera con lluvia

Tanto la luna delantera como la trasera, así como las ventanillas son lo que nos permite ver que lo que nos rodea. De esta manera, para asegurar que la visión sea lo más correcta posible, es aconsejable asegurarnos de que estén en un estado óptimo tal y como recomienda la DGT.

Ante todo, limpieza. Si el parabrisas o la luna trasera están sucios, favorecen el empañamiento con la llegada del frío y la lluvia. Por ello, la luna delantera ha de estar limpia tanto fuera como por dentro.

La zona exterior puede limpiarse gracias a las escobillas y al líquido limpiaparabrisas, así que es recomendable tenerlo disponible y rellenarlo si está agotado. Y no está demás que vaya mezclado con jabón apto para ello, pues mejorará la capacidad de limpieza.

Si la luna delantera está sucia por dentro, también pueden impedir una correcta visión, sobre todo al atardecer o amanecer por como incide la luz sobre el cristal. Para limpiarla lo ideal es recurrir a un trapo húmedo de microfibra o similar para no rayarlo. Y si no es suficiente, se puede optar por usar un limpiacristales.

Escobillas de los limpiaparabrisas

Escobillas de los limpiaparabrisas en un coche

Este elemento es fundamental en caso de lluvia, pues evacua el agua sobre los cristales del coche. Su mantenimiento por tanto es esencial para asegurar la máxima visibilidad posible a través de ambas lunas.

También limpias. De nuevo, es vital que estén limpias: si no, al activar los limpiaparabrisas pueden dejar rastros sobre el cristal. Es más frecuente que se ensucien si se aparca en la calle, ya que van acumulando polvo.

Para eliminar esta suciedad de nuevo se puede utilizar un trapo húmedo o una esponja. Evita elementos más agresivos: por ejemplo un cepillo con cerdas metálicas las pueden dañar. Igualmente, si con agua no sale, se puede recurrir a jabón neutro o limpiacristales.

Nunca desgastadas. Como las lunas, estos elementos de fricción deben estar en buen estado, ya que si su goma está deteriorada no evacuarán el agua correctamente, dejando restos que impiden la visión o incluso provocar deslumbramientos.

Un buen indicador de qué tenemos que cambiarlas es cuando apreciemos que el barrido deja estrías o produce ruido. El propio usa acaba por dañarlas o endurecerlas, pero se hace más acusado con los cambios de temperatura. Por ello, se debe revisar con más frecuencia si el coche duerme en la calle.

La sustitución de las escobillas es una tarea sencilla que podemos hacer nosotros mismos. Aunque también se puede acudir a un taller de mecánica rápida, o nuestro habitual de confianza, tratándose de una operación barata.

Si optamos por cambiarlas nosotros, podemos encontrar el recambio en hipermercados o en las tiendas de talleres rápidos, pero debemos asegurarnos de que es compatible con nuestro coche. Sea como fuere, siempre es aconsejable no escatimar en el precio: cuanto mayor sea su calidad, durarán más y limpiarán mejor.

Cristal de coche con lluvia

Repelentes de agua. Si en nuestra zona las lluvias son habituales, se puede reforzar el hacer de los limpiaparabrisas aplicando un tratamiento repelente de agua sobre el cristal. Así, existen sprays y líquidos para este fin, que se aplican sobre la luna. También se puede optar por un líquido lavaparabrisas que lo incluya.

Neumáticos y adherencia

Neumáticos con diferentes profundidades de desgaste de los surcos

Aunque el correcto mantenimiento de las ruedas del coche es vital durante todo el año, cuando la lluvia entra en la ecuación el estado de los neumáticos es aún más importante.

Profundidad adecuada. Sobre mojado es esencial que los surcos de la banda de rodadura sean lo suficientemente profundos para desalojar eficazmente el agua y comprometer lo menos posible la adherencia.

Si no es el caso, se corre el riesgo de sufrir el temido aquaplaning: un efecto que produce que el neumático deje de estar en contacto con el asfalto al formarse una película de agua entre la rueda y el firme.

La normativa exige que la profundidad de los surcos sea, como mínimo de 1,6 mm. Se puede comprobar con medidores específicos, pero también podemos recurrir a una moneda de un euro: si se introduce en el que surco y queda cubierto el marco dorado de la zona inferior, el neumático aún puede utilizarse.

El desgaste de los neumáticos se da por el uso esencialmente, que va mermando la banda de rodadura y por tanto la profundidad de los surcos. Por ello, la DGT recomienda sustituir este elementos transcurridos unos 40.000 km.

No obstante, la salud del neumático es importante en general: debemos vigilar que no cuente con bultos o desgastes irregulares (por ejemplo si están más desgastados por los laterales se puede deber a un incorrecto alineamiento).

La presión también importa. Otro de los aspectos que afecta a un desgaste más pronunciado o desigual es circular sin llevar la presión correcta en las ruedas. Además, circular con una presión inadecuada aumenta el riesgo de reventón y puede incidir en la no correcta evacuación del agua.

Conductor comprobando la presión de los neumáticos

Los coches más modernos disponen de sensores que nos indican la pérdida de presión por debajo de los valores establecidos, que se suelen indicarse en el manual del coche, en el lateral de la puerta o en la tapa del depósito de combustible.

No obstante, tenga esta dispositivo o no, se recomienda comprobar la presión óptima del neumático si se va a realizar un viaje largo (pues varía en función de la carga). Aunque no está demás hacerlo también con la llegada del otoño.

En cualquier gasolinera podemos inflar las ruedas del automóvil, pero también podemos recurrir a un inflador portátil: los hay de varios tipos y precios, algunos tienen batería incorporada mientras que otros se enchufan a la toma de 12V del coche o a un enchufe convencional.

Estos dispositivos son una buena opción, ya que las presiones se han de comprobar siempre con el neumático lo más frío posible, ya que si están calientes la medición no es fiable.

Recuerda: si el neumático está en mal estado la DGT puede multarnos, siendo la sanción de 200 euros. Además, tampoco pasaremos la inspección técnica (ITV) del coche.

Consejos para circular con lluvia

Coches circulando por carretera con lluvia

Más allá del buen estado de estos elementos, cuando llueve es necesario adoptar ciertas precauciones para neutralizar los efectos del agua sobre el vehículo. Repasamos los principales.

Desempañar los cristales. Con lluvia los cristales del coche tienden a empañarse debido a la humedad y a la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del automóvil. Esta condensación impide una correcta visión.

Las lunas traseras cuentan con un sistema antivaho en todos los coches y los más nuevos también pueden incorporarlo en el parabrisas. Además, también existen tratamientos antivaho que se pueden aplicar sobre el cristal.

Aunque si no disponemos de esta tecnología ni tampoco hemos optado por este tratamiento, siempre podemos desempañar el parabrisas recurriendo a la ventilación: basta con dirigir el aire al cristal seleccionando en la ruleta esta posición para que salga por las rejillas del salpicadero. Este aire siempre debe ser caliente (calefacción).

Encender las luces. Dado que con lluvia la visibilidad desciende notablemente es vital ser vistos por otros coches. De esta manera cuando llueve, la DGT aconseja circular con las luces de cruce activadas. Y en caso de que la lluvia sea muy copiosa, incluso los faros antiniebla delanteros.

Aumentar la distancia de seguridad. Sobre mojado la adherencia es menor, por lo que crece la distancia de frenado. Así, Tráfico recomienda que se deje el doble de distancia que la habitual con el vehículo que nos precede para evitar impactos por alcance. Para calcular la distancia adecuada la DGT sugiere varios métodos.

Conducción suave. Con lluvia, es esencial evitar maniobras bruscas: se deben evitar tanto volantazos, como frenazos o aceleraciones fuertes. Así, deberemos frenar y acelerar progresivamente, tratando con mimo el pedal.

Reducir la velocidad. A cuanto más elevada sea la velocidad, más se favorece el riesgo de aquaplaning ya al neumático le costará más desalojar el agua. Pero en general, dado que se reduce la adherencia y que aumenta la distancia de frenado, lo ideal con lluvia es circular más lento.

Además, una velocidad elevada favorece el efecto túnel, que reduce la visión periférica, lo que supone un peligroso combo si además está lloviendo ya que la visibilidad es menor.

Evita charcos y balsas de agua. El asfalto no siempre desaloja correctamente el agua, además de que si hay irregularidades en el firme se pueden formar charcos o balsas con agua acumulada. En estas zonas, el riesgo de aquaplaning es más elevado.

Balsa de agua en carretera

En la medida de lo posible, lo ideal es evitarlos. Pero si no hay más remedio que pasar por ellos, se deberá hacer lo más despacio posible y buscando atravesarlo con todas las ruedas.

Si sufrimos aquaplaning, hay que mantener la calma, sujetar el volante firmemente con las dos manos y lo más recto posible, levantar el pie del acelerado y e intentar no frenar. Si el coche derrapa lo suyo es intentar corregir suavemente la trayectoria.

Adelantar con lluvia. Si tenemos que adelantar, se aconseja aumentar la velocidad de los limpiaparabrisas para neutralizar el efecto spray generado por el otro vehículo. Y asimismo la DGT recomienda hacer lo propio si nos adelantan.

Si no ves, para el coche. Cuando la velocidad es nula o muy reducida y apenas podemos ver pese a la acción de los limpiaparabrisas, lo más lo más aconsejable es parar, pues ni vemos al resto de vehículos ni nos ven a nosotros.

Esta detención se ha de realizar en un lugar seguro, siendo ideal un área de descanso o una gasolinera en caso de ir en carretera o vía rápida. Hasta encontrar el mismo, lo ideal es avanzar alternando la vista al frente con miradas más cercanas a izquierda y derecha buscando las líneas de la carretera.

Temas
Comentarios cerrados