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Que el futuro de la movilidad pasa por el coche eléctrico (sea como sea de donde obtenga la electricidad) es un hecho ya casi irrefutable. Una vez asumido esto, fabricantes e instituciones tienen la obligación de superar las barreras que separan al consumidor de la movilidad eléctrica. Las instituciones, por un lado, para fomentar el despliegue de una red de puntos de carga que sea realmente útil y válida. Los fabricantes, por el otro, para construir vehículos eléctricos que puedan superar al coche térmico en las preferencias del consumidor.

Volvo parece estar liderando esta transición, no en vano fue escogido por Transport & Environment como el fabricante mejor preparado para ello. Para ver cómo lo están trabajando, vamos a fijarnos en el ejemplo del Volvo EX30, su nuevo SUV compacto cien por cien eléctrico que está llamado si no a revolucionar el mercado, sí al menos a plantear una alternativa muy diferente al resto de propuestas de la categoría premium.

Un SUV realmente adecuado para la vida en la ciudad

Con el paso de los años, los SUV han ido creciendo en tamaño, entre otras cosas para poder responder a la necesidad de ofrecer una habitabilidad y almacenamiento similares a los antiguos monovolúmenes. Y ese mayor tamaño, por la sensación de robustez y poder que da, es una de las gracias de los SUV y por las que tanto éxito han tenido. Pero seamos sinceros, muchos SUV son poco adecuados para callejear por la ciudad y aparcar en los huecos más estrechos. Motivo por el cual los utilitarios compactos siguen teniendo mucho tirón entre los usuarios más urbanitas.

Si nos atenemos a las declaraciones de Jim Rowan, director general de Volvo, y al propio slogan del Volvo EX30 (“The small SUV doing big things”) la estrategia con este modelo ha sido totalmente contraria a la tendencia del mercado, especialmente en la categoría premium donde se mueve el fabricante sueco. Estamos hablando de unas dimensiones de 4,23 metros de largo y 1,83 metros de ancho, casi 20 centímetros más corto que el anterior SUV más compacto de Volvo (el XC40) y ligeramente más estrecho. Es además de las dimensiones más pequeñas en el segmento B-SUV, que se sitúa sobre los 4,3 metros.

Pero Volvo no ha querido renunciar a la habitabilidad que tradicionalmente disfrutan los SUV. Y en algunos casos se ha mejorado incluso, con soluciones de diseño que maximizan el espacio en el habitáculo. Por ejemplo, la barra de sonido a lo largo del salpicadero permite suprimir los altavoces de las puertas, dejando más espacio a los lados, y la guantera se ha colocado bajo la consola central para dar más espacio a las piernas del acompañante. Por su parte, el tamaño más compacto de las baterías y su situación en la plataforma, permiten ganar más espacio en el habitáculo, y en general se han eliminado muchos espacios vacíos entre componentes y elementos.

El Volvo EX30 a nosotros como compradores nos está ofreciendo un vehículo ágil, dinámico y fácil de aparcar, sin renunciar a las comodidades de un SUV. Pero como concepto de vehículo, parece que le está lanzando al mercado el mensaje de que es posible ser más coherente y eficiente en la ocupación del espacio urbano por parte del parque vehicular, sin que el público tenga que renunciar a su categoría favorita.

Prestaciones ajustadas a tus gustos y necesidades reales

Estamos en los tiempos de la hiper-personalización de los productos, los servicios a la carta y los pedidos bajo demanda. El objetivo es poder satisfacer nuestros gustos y necesidades más concretos, como público cada vez somos más exigentes y en muchas ocasiones tampoco estamos dispuestos a pagar por cosas que sabemos que no vamos a usar o sacar provecho.

A la hora de comprar un coche realmente siempre ha sido así, lógicamente pues estamos hablando de una inversión importante, y siempre hemos tenido un poco capacidad de elección entre gasolina o diésel, motores de mayor o menor cilindrada, transmisiones, etc. Con la llegada del coche eléctrico, sin embargo, la cosa fue muy diferente, porque cada modelo venía con su mecánica concreta y si no te venía bien, ya tenías que cambiar de modelo o incluso de segmento.

Por eso se agradece el esfuerzo de los fabricantes por ofrecer alternativas en componentes determinantes en la experiencia de conducción, como la motorización o la batería. En el caso del nuevo Volvo EX30, el fabricante sueco juega con 2 motorizaciones diferentes (272 ó 428 CV) y 2 capacidades de batería distintas (51 ó 69 kW) para ofrecer 3 combinaciones de mecánica, que ya sí se pueden ajustar a diferentes presupuestos y tipos de uso. Así, Volvo ofrece 3 versiones diferentes del EX30:

VERSIÓN MOTORIZACIÓN BATERÍA AUTONOMÍA
Single Motor 272 HP 51 kW 344 km
Single Motor Extended Range 272 HP 69 kW 480 km
Twin Motor Performance 428 HP 69 kW 460 km

Con estas 3 versiones, ahora sí podemos escoger una mecánica que se ajuste mejor a lo que estamos buscando en un coche, dependiendo de si vamos a hacer un uso más o menos intenso, si va a ser nuestro vehículo principal, si vamos a usarlo sobre todo por ciudad o si por el contrario planeamos realizar trayectos más largos… La versión del Volvo EX30 más “ajustada” (por llamarlo de alguna manera, porque ofrece ya una potencia muy considerable) cuenta con una autonomía de más de 300 kilómetros, más que suficiente para un uso habitual en ciudad. De hecho, teniendo en cuenta que los españoles hacemos de media entre 30 y 50 kilómetros diarios, no tendríamos que cargarlo en varios días.

Al final, se trata de una cuestión de ser racionales y eficientes, en las compras y en el consumo de recursos, tanto nosotros como compradores como los fabricantes en su producción. No tienen ningún sentido los coches con más de 600 o 700 kilómetros de autonomía si se va a hacer un uso secundario o exclusivamente urbano de él. Más que nada porque ello supone baterías más grandes, pesadas y costosas (y sí, con mayor consumo de recursos preciosos como el litio o el cobalto).

La propuesta de Volvo en estos modelos destinados a la ciudad, es que una batería de menor capacidad es evidentemente más pequeña y ligera, lo que a su vez mejora la eficiencia energética de vehículo y reduce el número de cargas por kilometraje.

Un coche eléctrico premium al alcance de un mayor público

Todo esto influye, obviamente, en el precio. La batería es el mejor ejemplo, pues en un coche eléctrico supone entre el 40% y el 60% del coste total. Pero también las menores dimensiones del coche, pues ello supone un menor consumo de materias primas. En el Volvo EX30 puede suponer un ahorro de hasta el 30% de acero y aluminio con respecto a otros modelos del fabricante. Además, el uso de materiales reciclados (17% de acero, 25% de aluminio, 30% de plástico en los parachoques…) se suman otras medidas conocidas como la desaparición del cuero y el uso de tejidos sostenibles.

Pero a nosotros, como compradores, quizás nos preocupa más la relación tamaño-habitabilidad interior. Hablábamos más arriba de la reubicación de ciertos elementos y la reducción de espacios “muertos” en el Volvo EX30. Todo responde a un diseño más inteligente del vehículo, que supone también utilizar elementos versátiles con varias funciones y que eliminan muchas redundancias de espacio. Un buen ejemplo es el reposabrazos central, que se transforma para albergar distintos tipos de espacios y compartimentos según nuestra necesidad de momento.

Pero también responde a un diseño más eficiente, donde no parecen tener cabida los elementos superfluos y se han eliminado botones y controles innecesarios, o eso es lo que al menos afirma Jim Rowan: “Cuando quitas lo innecesario, deja más espacio para lo demás”.

Con todo, se logra un vehículo eléctrico más atractivo y accesible económicamente a un mayor público. Y cuando de lo que se trata es de competir con el vehículo de combustión (una misión más importante si cabe que competir con el resto de fabricantes), un automóvil eléctrico de masas es necesario para acelerar la transición ecológica. Volvo, que no pretende ser tan generalista, sí desea implantar la movilidad eléctrica en la categoría premium, que cuenta con su propio público y sus propias reglas. Y sin que tener un SUV eléctrico con las mejores calidades no sea inaccesible para la mayor parte de la población.

En ese sentido, poder comprar un eléctrico premium como el Volvo EX30 por 30.000 euros podría ser más un logro para el mercado que para la propia marca.