Estos son los factores que provocan la activación de los protocolos anticontaminación en las ciudades
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Estos son los factores que provocan la activación de los protocolos anticontaminación en las ciudades

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Madrid ha estado varios días en alerta por altos niveles de contaminación, y por ello ayer se activó el escenario 2, con restricciones de circulación a los vehículos más antiguos.

Este jueves se desactiva el protocolo anticontaminación, al reducirse los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) en la ciudad y haber mejorado las condiciones de ventilación atmosférica. Pero, ¿qué factores confluyen para que estos protocolos se activen o desactiven?

¿Qué pasa con el NO₂?

Madrid Central

La normativa comunitaria se está endureciendo, y casos como el de Madrid, en el que el nuevo y más restrictivo protocolo anticontaminación cuenta con seis escenarios, es representativo de un gran problema: la contaminación atmosférica.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4,2 millones de defunciones prematuras.

Esta mortalidad se debe a la exposición a partículas pequeñas de 2,5 micrones o menos de diámetro (PM2.5), que causan enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y cáncer.

Cuando en Madrid se activa el escenario 2, esto implica que los coches y motos sin distintivo medioambiental tienen restringida la circulación por la M-30 y su interior por altos niveles de NO₂, cuyas principales fuentes de emisiones son los procesos de combustión: calefacción, generación de electricidad y motores de vehículos.

También confluye el hecho de que se superan los 200 µg/200 m³ (concentraciones de PM expresadas en microgramos) durante tres horas consecutivas en tres estaciones de diferentes de la red de vigilancia de calidad del aire. Se trata del valor máximo fijado de media en una hora en las Directrices de la OMS para proteger a la población de los efectos nocivos para la salud del NO₂ gaseoso.

La OMS además estipula que, en concentraciones de corta duración superiores a 200 mg/m³, es un gas tóxico que causa una importante inflamación de las vías respiratorias.

Este protocolo anticontaminación se desactiva, no obstante, "al reducirse los niveles de contaminación en la ciudad y haber mejorado las condiciones de ventilación atmosférica", explica el Ayuntamiento. Pero, ¿qué factores inciden?

Orografía, meteorología, pero también la actividad humana

Actividad Humana

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la calidad del aire que respiramos viene determinada por la distribución geográfica de las fuentes de emisión de partículas contaminantes y la cantidad que éstas emiten. Así, el centro de las ciudades es el blanco de las restricciones: es donde se concentra el grueso del tráfico rodado, considerado el principal causante de la contaminación en atmósfera urbana.

Pero detrás existen procesos físico-químicos que se producen en la atmósfera, así como la orografía y la meteorología que condicionan directamente la dispersión de la contaminación.

Dentro de esta dinámica, existen dos tipos de contaminantes:

  • Contaminantes primarios: se producen desde fuentes naturales (incendios, fuertes vientos, erupciones volcánicas) o bien desde fuentes antropogénicas; es decir, humanas. Dentro de este apartado entra la industria, el tráfico y el transporte, las calefacciones o la producción de energía. ¿Qué tipo de contaminantes entran aquí? Entre otros, óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), arsénico...
  • Contaminantes secundarios: se forman por reacciones químicas en la atmósfera a la partir de los primarios, y proceden en su mayoría de fuentes humanas: ozono (O₃), sulfatos, nitratos, aldehídos, cetonas, ácidos, peróxido de hidrógeno (H₂O₂)...

Así que la incidencia de estos dos factores puede resultar en picos de contaminación en los que influyen las condiciones meteorólogicas, que pueden contribuir a aliviar la situación -si favorecen la dispersión de los contaminantes-, o por el contrario agravarla -si su efecto es la concentración de los mismos en el aire urbano-.

Según se desprende del informe de calidad del aire en Madrid en 2017, elaborado por Ecologistas en Acción, el año pasado se produjo una situación de sequía y un elevado número de episodios de anticiclón (esto es, buen tiempo) con fenómenos de inversión térmica especialmente entre los meses de septiembre y diciembre.

Esto contribuyó a agravar, como está ocurriendo estos días, la contaminación por NO₂ y partículas en suspensión. "Por el contrario, las condiciones imperantes en los meses de verano fueron comparativamente más suaves que las de años anteriores (con mayor humedad de lo normal en julio y agosto), favoreciendo una menor incidencia de la contaminación por ozono troposférico en la capital", explica el grupo ecologista.

Por otro lado, el estudio 'Las causas de la contaminación atmosférica y los contaminantes atmosférciso más importantes', elaborado por Ecodes, explica la incidencia de factores primarios y secundarios en esas reacciones químicas del ozono de las que hablábamos antes:

  • Fuerte insolación.
  • Estabilidad atmosférica, ausencia de vientos, altas temperaturas y estancamiento atmosférico.
  • Calefacciones.
  • Tráfico.

Encontramos aquí respuestas a una de las preguntas que muchos ciudadanos de Madrid se han hecho estos últimos días, y es por qué se han activado los protocolos anticontaminación al poco tiempo de que Madrid Central se haya puesto en marcha. Y es que son muchos los factores que inciden en la calidad del aire que respiramos.

Nuevas normas que limitan la exposición a los gases contaminantes

Peaton

Recientemente hemos sabido que el Parlamento Europeo, aunque no ha logrado ponerse de acuerdo -de nuevo- en los objetivos de emisiones para 2030, sí lo ha hecho para establecer nuevas normas que limitan la exposición a gases contaminantes.

Los eurodiputados actualizaron las reglas para proteger a los trabajadores de la exposición a sustancias cancerígenas y mutagénicas, incluidos los humos de diésel. Y es que según estimaciones de la Eurocámara, hay 3,6 millones de trabajadores expuestos a las emisiones de escape de los motores diésel.

En concreto, se ha pactado para 2023 un límite de 0,05 mg/m³ para las emisiones de los motores diésel durante 8 horas.

También se limitará la exposición a los compuestos de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), los aceites minerales utilizados en la combustión de motores, el tricloroetileno (TCE), la 4,4'-Metilenodianilina, el epiclorohidrino (C), el dibromuro de etileno y el dicloro de etileno.

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