El Gobierno quería que las petroleras arrimasen el hombro con un impuesto, pero se están haciendo aún más ricas a costa de los conductores

El Gobierno quería que las petroleras arrimasen el hombro con un impuesto, pero se están haciendo aún más ricas a costa de los conductores
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Con el precio de los carburantes por las nubes y en plena crisis energética, el último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) confirma que las petroleras llevaron en julio sus márgenes brutos de beneficio a niveles de récord después de imponerse el descuento de 20 céntimos. De entre ellas, destacan Cepsa o Repsol.

Esta subida de los márgenes en la distribución (un 25,1 % en la gasolina respecto al mes anterior y un 33,9 % en el caso del gasóleo) se produjo, además, después de que el Gobierno anunciase un impuesto retroactivo a los beneficios extraordinarios “o caídos del cielo” de las compañías energéticas para que no se aprovecharan de la crisis a costa de la mayoría.

El precio de los carburantes antes y después del descuento

En los últimos diez años el margen bruto de distribución de las gasolineras está creciendo al alza. ¿Qué quiere decir esto? En esencia, que cada vez ganan más dinero por litro vendido. Concretamente, y según la CNMC, estos márgenes prácticamente se duplicaron entre 2012 y 2020, pasando del 11 % al 21 % en el caso de la gasolina y del 12 % al 22 % en el del diésel.

Actualmente, el margen bruto de la gasolina 95 en las estaciones de servicio ya es hasta 10 céntimos superior al de febrero de 2022, último mes completo antes de que se anunciara el descuento de 20 céntimos por litro de combustible. En el caso del gasóleo, es casi de ocho céntimos más.

Hemos de recordar que estos márgenes son la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional de referencia. Es decir, se calculan a partir de los beneficios empresariales y el resto de costes repercutidos por los suministradores de carburantes, sin contar los impuestos ni el precio internacional del petróleo.

Margenes
Fuente: CNMC

Según la CNMC, ya en abril de 2022, cuando entró en vigor el descuento obligatorio de un mínimo de 20 céntimos por litro (0,15 euros asumidos por el Estado), las estaciones de servicio integradas en la red de distribución de BP volvieron a marcar los precios promedio más altos seguidas de las de Cepsa y Repsol, para ambos carburantes.

Variacion Precios
Fuente: CNMC

El nuevo impuesto a las petroleras y los márgenes de beneficio

Volante

Con la proximidad de un nuevo impuesto a los beneficios de las energéticas (ya anunciado por el Gobierno en junio), que al no poder entrar en el resto de ayudas anticrisis tendrá que ser tramitado como ley en el Parlamento y que además cuenta con el reciente apoyo de Bruselas, las empresas petroleras y gasistas han vuelto a elevar sus márgenes castigando una vez más a los consumidores.

Aunque este impuesto gravará los beneficios extraordinarios que están generando las energéticas y petroleras gracias a la subida de los precios, el plazo de diseño y de tramitación obligan al Ejecutivo a retrasar su entrada en vigor hasta el año 2023. Sin embargo, la intención es que tenga una aplicación retroactiva sobre bases imponibles generadas ya en 2022.

Y este dato es clave, pues en julio (último dato disponible de la CNMC), el margen bruto promedio mensual ya aumentó en Península y Baleares 6,7 y 7,45 céntimos por litro, siendo en Canarias de 18,43 y 16,56 céntimos por litro (en cuanto a gasolina 95 y diésel, respectivamente).

El consejero delegado de Shell, Ben van Beurden, justificar estos márgenes y en consecuencia, los precios desorbitados que pagan los consumidores por el gas y el petróleo: "No podemos hacer milagros". Pero basta con mirar las cuentas de resultados para darse cuenta que las petroleras son las verdaderas ganadoras de la crisis energética que nos acontece.

Carreteras

Según Cotizalia, las multinacionales del sector obtuvieron un beneficio de alrededor de 150.000 millones de euros en el primer semestre del año, y eso mucho más que las eléctricas, que mientras tanto han acaparado todo el foco político y mediático en España.

Total y la estadounidense Chevron cerraron en junio su mejor segundo trimestre de siempre y la británica BP, el mejor en 14 años. Y solo son dos ejemplos.

La diferencia entre el precio al que Shell vende el combustible y el que le cuesta a la compañía el petróleo necesario para producirlo se ha multiplicado por tres. Por supuesto, la compañía ya ha anunciado una bonificación salarial del 8 % a sus 82.000 trabajadores para celebrar su récord de ganancias por segundo trimestre consecutivo, pero de bajar los precios, ni hablar.

En comparación con las cifras de las petroleras, los beneficios de Endesa aumentaron un 10 % y los de Iberdrola menguaron en España un 26 % pese a dispararse un 36 % a escala global, hasta cerrar el mejor primer semestre de su historia.

Al final, el consumidor siempre es el que pierde

Surtidores

Y con estos márgenes de récord para unos y otros, el INE advierte de que el aumento de coste de los carburantes es una de las principales causas del aumento del IPC para los consumidores. ¿Cómo es posible entonces que en junio bajase el precio de los carburantes en nuestro país? Por los conocidos efectos “cohete” y “pluma”.

A pesar de que el precio del barril de crudo es el principal indicador del coste de los combustibles, la tarifa final que pagamos al repostar gasolina o gasóleo comprende también una cierta cantidad de impuestos.

En España, dichos impuestos ocupan un porcentaje fijo del precio (en torno al 50 %) por lo que no varían jamás, independientemente de lo caro o barato que se encuentre el petróleo en cada momento.

Mientras las principales empresas como las eléctricas, gasistas y petroleras sigan en manos privadas, podrán seguir trasladando los impuestos sobre sus beneficios a los precios que cobran a los consumidores.

Que los mecanismos de control eviten que esto pase es difícil, pues como pasa con el descuento obligatorio a los combustibles, estos siempre “se podrán meter” en los márgenes de beneficio.

Con un invierno que se antoja especialmente duro en el horizonte, ya hay expertos que apuntan a que pronto podríamos volver a sendas cercanas a los 3 euros el litro por los carburantes. Como dice Juan Luis Jiménez, doctor en Economía: seguimos “utilizando dinero público para aumentar beneficios de petroleras, financiar más a los ricos y contaminar”.

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