Que Mercedes sea la marca más vendida en este país deja claro hacia donde vamos: un futuro con menos coches y solo para unos pocos

Que Mercedes sea la marca más vendida en este país deja claro hacia donde vamos: un futuro con menos coches y solo para unos pocos
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Lo habitual es que las marcas que ocupen el envidiado primer puesto en ventas de un país sean marcas generalistas. Toyota, Ford, Dacia, Renault, Skoda, etc. Pero hay una excepción, Singapur. En la ciudad-Estado del sureste asiático, la marca más vendida es Mercedes-Benz.

En principio, la firma de la estrella se ha convertido por primera vez en la marca de automóviles más vendida en un país, en este caso, Singapur. Mercedes vendió 4.336 vehículos, seguida de Toyota, con 3.997 unidades, y BMW, con 3.626 coches.

Si ya de por sí sorprende que una marca premium se haga con el primer puesto en ventas, lo es más cuando sus modelos más vendidos cuestan el equivalente de 174.000 euros (250.000 dólares de Singapur).

La gama del actual Mercedes Clase A, modelo de acceso de la marca, cuesta en Singapore desde el equivalente de 118.353 euros (169.888 dólares de Singapur) hasta 229.199 euros (329.000 euros). Un Mercedes Clase A es allí más caro que el nuevo Mercedes-AMG SL en España.

Los precios tan elevados se deben a la necesidad que tiene la ciudad estado de limitar el número de coches que hay en sus calles. Ya no es una cuestión de favorecer o no los coches eléctricos, sino simplemente de evitar que haya coches circulando.

Mercedes AMG SL
Un Mercedes-AMG SL es más barato en España que un Mercedes Clase A en Singapur.

Lo de circular es relativo. Singapur ocupó el puesto 96 entre 416 ciudades a nivel mundial en el índice de congestión de tráfico de TomTom en 2019, el año anterior a que el COVID-19 parase el mundo. En 2022, ocupó el puesto 88 de 404.

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Tampoco tiene un parque móvil descomunal. Con una población de 5,45 millones de habitantes, hay algo más de 851.000 vehículos en total. Aun así, Singapur quiere reducir la cantidad de coches que hay en sus calles. Para disuadir a sus habitantes de tener coche, el gobierno ha ideado lo que llaman un certificado de titularidad (COE, por sus siglas en inglés).

Singapore
(Foto: Lynde)

El COE no es un más que un impuesto de circulación, cuya validez es 10 años, que hay que pagar al contado y se emite en cantidades limitadas cada año. En 2022, sólo se emitieron 2.092 en total, para toda clase de vehículos, desde una moto hasta un camión pesado. En 2021 fueron 4.537 en total. Cada vez hay menos. Y como no hay para todos, se subastan.

A principios de 2023, quien quería un coche con un motor inferior a 1.600 cc y/o de menos de 130 CV de potencia, o 150 CV si es un coche eléctrico, tuvo que pagar casi 60.000 euros por su COE (86.000 dólares de Singapur). Para un coche de mayor cilindrada o de mayor potencia que las mencionadas, el precio en la última subasta llegó a 105.459 dólares de Singapur, unos 73.468 euros al cambio de hoy.

toyota yaris cross
En Singapore, el Toyota Yaris Cross cuesta desde 152.888 dólares de Singapur, es decir, 106.880 euros. Ahí es nada.

Singapur no quiere coches, pero es un país en el que para comprar un Toyota Yaris Cross hay que pagar primero un impuesto de casi 60.000 euros, y en el que el mayor compra venta de coches de lujo de la ciudad tiene su stock en lo que recuerda a una máquina de vending gigante.

¿Es el coche un derecho o un privilegio?

vending coches

Es la paradoja de un país cuyas instituciones son descaradamente anti coche (aunque sea sólo sea por necesidad) y una población que aspira a tener un coche, pero en el que sólo los más pudientes se lo pueden permitir. Al final, el caso de Singapur pone el foco sobre el dilema de si tener un coche es un derecho o es un privilegio.

En Europa, Estados Unidos, Japón y en los países más ricos, una mayoría de la población tiene acceso a un coche, aunque sea de segunda mano y muy barato. Sin embargo, con unos coches cada vez más caros, incluso en el mercado de ocasión, y unas ciudades que se cierran cada vez más al coche, no puedo evitar preguntarme si con el tiempo no hemos confundido un privilegio al que teníamos acceso con un derecho que nunca fue tal.

Singapore Foto: Ethan
(Foto: Ethan)

La libertad de movimiento es un derecho fundamental. Sin embargo, ese derecho no implica que tenga que ejercerse con el medio de transporte que más nos guste. Sirva de prueba el carnet de conducir, obtenido tras superar una serie de pruebas y que se nos puede retirar en cualquier momento si no respetamos las reglas.

En algunos casos, ciertamente, el coche puede ser una necesidad, debido a la falta de alternativas de transporte público. Pero ahí es donde las instituciones, locales o estatales, nos fallan y deberían dar ese servicio.

La situación de Singapur, al final, es una ventana que da a uno de los posibles futuros de la movilidad. Las ciudades se cierran al coche, entre peajes de acceso, superillas y peatonalización extrema, el coche podría volver a ser lo que fue en sus inicios, el privilegio de unos pocos.

¿Hasta qué punto de unos pocos? Quién sabe. En Singapur, según los datos oficiales, sólo 471.000 familias poseen vehículos, de las cuales un 12% tienen dos coches. Y menos de un 3% tiene tres coches o más.

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