La supresión de la bonificación al diésel implicaría una subida de 3,8 céntimos por litro, pero sigue en el aire

La supresión de la bonificación al diésel implicaría una subida de 3,8 céntimos por litro, pero sigue en el aire
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Tras el pasado Consejo de Ministros, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, confirmó la llamada subida del diésel, un proyecto de Ley que solo saldrá adelante si se consiguen aprobar los Presupuestos Generales del Estado 2019. Esta supresión de la bonificación al diésel respecto a la gasolina supondría, oficialmente, una subida de 3,8 céntimos por litro.

Tres euros mensuales más de media

Las ventas de vehículos de gasolina ya superan a los diésel en Europa, por primera vez desde 2009

La supresión de la bonificación al gasóleo tendría un impacto medio de tres euros mensuales; 36 euros al año para un consumidor que recorre 15.000 km al año. De ser aprobada, la medida afectaría a conductores particulares, quedando exentos los profesionales del transporte, incluidos los profesionales agrarios.

Por el momento no se sabe cuándo se hará efectivo, ya que la propuesta forma parte de un proyecto de ley que está en trámite parlamentario.

El Gobierno ha estimado que se recaudarán 670 millones de euros, de los cuales un 30 % de destinará a medidas de impulso a la movilidad sostenible; unos 200 millones de euros. También se espera que contribuya al aumento del 6,4 % del gasto en medidas sociales, como el aumento de pensiones mínimas, dependencia, becas o ayudas al desempleo.

Según ha expresado la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove), esta subida del impuesto de hidrocarburos provocará un "estrangulamiento" del mercado de vehículos de ocasión, ya que sigue siendo mayoritariamente diésel y estos motores representaron un 65 % del total de las ventas durante 2018.

Actualmente el diésel es más barato porque tiene menos impuestos; es decir, la parte impositiva es un factor político y ahora se ha decidido suprimir esa bonificación al gasóleo tras un endurecimiento de los objetivos medioambientales y una serie de escándalos que han azotado a la industria automotriz desde 2015.

Por otro lado, ya a principios de 2018 Bruselas dio una colleja a España por la baja fiscalidad de la que disfrutan los combustibles fósiles en España y el anterior Ejecutivo presentó una propuesta para elevar en un 28,6% el precio del gasóleo, así como subir el impuesto de circulación a los coches alimentados por este combustible.

El Gobierno socialista ha continuado con estos planes, que de momento están en el aire.

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