Polestar no podía vender sus coches eléctricos en Francia hasta ahora. Un acuerdo secreto ha puesto paz con Citroën

Polestar no podía vender sus coches eléctricos en Francia hasta ahora. Un acuerdo secreto ha puesto paz con Citroën
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Hace ya tres años desde que se desencadenó una batalla legal entre Citroën (con el apoyo de DS) y la chino-sueca Polestar por la similitud entre sus logos. Entonces el Tribunal de París falló a favor de la marca del doble chevrón y detuvo las ventas de la filial de Volvo en Francia “por haber dañado la reputación” de las marcas francesas.

Ahora, según fuentes de ambas marcas han confirmado a Le Monde, Citroën y Polestar han llegado a un acuerdo. Según un portavoz de Citroën "las denuncias han sido retiradas, el caso está cerrado", aunque las condiciones del pacto no han trascendido por el momento.

Un conflicto legal con final ¿feliz?

Logos

Polestar se convirtió en una filial de Volvo en 2017 y un año después recibió un nuevo logotipo. Según la marca (cuyo accionista mayoritario es el grupo chino Geely desde 2010) este era la representación de una estrella estilizada, que supuestamente debía reflejar el nombre de la marca, pero en realidad se veía más bien como dos chevrones colocados uno frente al otro.

Citroën, que desde su creación en 1919 lleva un logotipo protagonizado por dos chevrones colocados uno encima del otro en referencia a los engranajes que fabricaba la empresa de André Citroën antes de empezar a fabricar coches, se ofendió, y en 2019 decidió remitir el caso a la justicia.

A ella se unió DS -marca “Premium” que había sido creada por PSA- al considerar que el logotipo de Polestar también podía confundirse con el suyo... y como parte de la estrategia del conglomerado francés: mientras que Citroën (marca popular) no era competidora directa de Polestar (quien pretende vender modelos de alta gama), DS sí.

A mediados de 2020, el tribunal de París se negó a considerar que Polestar fuera responsable de la falsificación, pero sí consideró que había "dañado la reputación de las marcas francesas". Así, fue condenada a pagar 150.000 euros por daños y perjuicios y se le prohibió utilizar su logotipo en Francia.

Citroen

En definitiva, se bloqueó temporalmente la comercialización de su gama, que debía despegar a finales de 2020 con el lanzamiento progresivo del Polestar 2. Aunque el mercado francés no es estratégico para un fabricante como Polestar, el golpe fue duro.

Y no todo quedó ahí. Citroën intentó (sin éxito), que los jueces de Bruselas ampliaran la prohibición de los chevrones chino-suecos a toda Europa. Polestar, por su parte acusó a la marca francesa de “copiar el diseño de las llantas de algunas versiones de su gama en varios mercados europeos”.

Pero con el fin del verano ambas marcas parecen haber decidido pactar una tregua por el bien común. Por una parte Polestar, cuyo objetivo es distribuir 290.000 vehículos eléctricos en todo el mundo de aquí a 2025, podrá lanzarse a la conquista del mercado francés. Por otra, Citroën continuará sus actividades en Europa centrada en la electrificación de su gama.

No sabemos si será el final definitivo de la contienda, ni si el acuerdo ha sido igual de beneficioso para ambas partes, pero por el momento las marcas francesas y la sueco-china ahora se 'medirán' en cifras de ventas y no en los tribunales.

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