Una sentencia por despido improcedente acusa a Cabify de "modelo patológico de sociedades"

Una sentencia por despido improcedente acusa a Cabify de "modelo patológico de sociedades"
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En enero de 2019 Cabify anunció que se iba de Barcelona como consecuencia de la nueva normativa que les obligaba a precontratar los servicios con 15 minutos de antelación para posteriormente volver con una flota de 300 coches y un modelo de negocio reestructurado, pero sigue teniendo problemas.

A la sanción por incumplir estos 15 minutos ahora se añade una sentencia judicial que si bien no les afecta directamente, pero pone de manifiesto su estrategia de integración vertical utilizando sociedades participadas.

6.251 euros de multa por despido improcedente

Vtc

Antes de retirarse de la ciudad de Barcelona, Cabify ha estado operando en la capital catalana de una forma un tanto cuestionable y que ahora se estaría volviendo en su contra. Quizá no tanto por las consecuencias legales en sí mismas como por la manifestación del hecho cierto de que no son el tipo de empresa que pretendían hacer creer.

El juzgado de lo social número 2 de Barcelona ha fallado a favor de un exempleado de Vector Ronda que fue despedido a principios de 2018. Este trabajador se habría visto en la calle tan solo un día después de acudir a la Inspección de Trabajo el 27 de febrero de 2018 para denunciar jornadas de trabajo de 12 horas con sólo una hora de descanso entre otras irregularidades.

Unauto amenaza con denunciar a la Generalitat

El magistrado ha tenido en cuenta todos los datos aportados por el denunciante y ha concluido que si bien el trabajador estaba en nómina de Vector Ronda Teleport SL, Cabify (Maxi Mobility Spain SL) también es responsable de la irregularidad así como Moove Cars Sustainaple Transports SL. Las tres sociedades tendrán que abonar al trabajador un total de 6.251 euros en concepto de indemnización por despido improcedente, además de tener que readmitirle.

Esta sentencia es importante en un aspecto mucho más allá del particular que ha ganado el juicio y deberá ser indemnizado. Esta sentencia judicial constata que desde Cabify se estaba jugando al despiste al menos en la ciudad de Barcelona a través de la asociación de diferentes empresas.

Integración vertical 2.0

Cabify

Cabify se ha quedado al margen del sector VTC, pero ha utilizado empresas bajo su control para aglutinar verticalmente los diferentes peldaños del proceso productivo, pudiendo controlar así desde los servicios ofertados a la regulación de la demanda vía precios, pasando por la gestión de licencias, vehículos y conductores.

Desde su fundación en el año 2011 por Juan de Antonio, Cabify se ha identificado a sí misma como una start up de servicios colaborativos que hacía las veces de intermediario. De una parte se situaban los conductores o empresas propietarios de VTC que ofrecían sus servicios y del otro los clientes que necesitaban soluciones de transporte distintas al sector del taxi.

vtc uber cabify

Según esto, Cabify siempre ha defendido su posición distante con el sector VTC, declarándose ajena al sector y sin tener licencias VTC en propiedad ni conductores en nómina teóricamente. Cabify ha procurado ser una empresa tecnológica pero en realidad sí ha tomado parte en el sector como ahora ha quedado demostrado.

La conclusión del magistrado de Barcelona ha sido concluyente ya que la sentencia expone que Cabify, Vector Ronda y Moove Cars forman parte de un "grupo patológico de sociedades". Este tipo de estructuras empresariales son como se conoce a aquellas empresas que simulan ser entidades independientes no relacionadas (y así lo son a efectos legales), pero en la práctica actúan como un mismo ente.

Madrid 025

Así pues, Cabify ofrecería los servicios de transporte y tanto Moove Cars como Vector Ronda operaban los servicios de la plataforma a través de sus coches, licencias VTC y conductores. Esto no sería nada cuestionable de no ser que tanto Moove Cars como Vector Ronda son sociedades participadas por la matriz de Cabify, Maxi Mobility Spain SL.

Pero esto no es 100% así, Cabify sigue teniendo trabajadores autónomos y otras empresas de menor tamaño que ponen a su disposición los coches VTC. Sobre ellos, trabajadores con poca capacidad de organización o presión, el control se realiza a través de la fijación de horarios, servicios o precios sin margen de maniobra.

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